
Presentarse al EIR nunca es fácil: mucho tiempo de estudio y nervios que se deciden en tan sólo un examen. Sin embargo, Carolina Morán Vicente (Alicante, 2003) ha superado ese trámite y con muy buena nota. La enfermera alicantina se presentó por primera vez en esta última convocatoria y obtuvo la segunda mejor nota de toda España, tan sólo unos meses después de haber presentado su TFG. En esta entrevista, Carolina nos habla de los retos que ha afrontado para lograrlo y lo que planea hacer en el futuro con su carrera.
¿Cómo se lleva el haber conseguido la segunda mejor nota de entre 8753 personas?
Los primeros días no me lo podía creer, ahora ya lo empiezo a asimilar un poco más. Es una locura, me está felicitando todo el mundo. Mis padres y mi familia están muy orgullosos de mí y la verdad es que eso es lo que más me emociona. Ver a mis padres tan felices, que llevan acompañándome estos últimos meses y que me han apoyado en cada paso que he dado, es lo que más me está gustando de la experiencia.
¿Esperaba un resultado tan alto?
Cuando salí del examen sabía que me había salido bastante bien, pero para nada me esperaba esto. Haciendo cuentas con los resultados que obtenía en los exámenes con los que me preparaba en la academia, me esperaba estar entre los 100 primeros, o por lo menos que me daba la nota para coger la plaza que yo quería. Mi madre me decía que de 50 para arriba y mi hermano mayor que estaba en el top 10. Al final ha sido él el que más ha acertado. Ya no me lo pude creer cuando la estimación de la academia, antes de que se publicaran las notas oficiales, me daba un puesto entre el 10 y el 20, pues menos me lo podía creer cuando vi el número de orden 2. Fue toda una sorpresa y una alegría para toda la familia, que me ha apoyado mucho estos meses.
¿Cómo fue, a nivel emocional, preparase para el examen?
La verdad es que me he sorprendido mucho de lo bien que lo he llevado a nivel emocional. En el cuarto curso de carrera pasé una mala racha, se nos juntaron temarios muy exigentes con muchísimos trabajos que apenas dejaban tiempo para estudiar. Así que venía de estar bastante quemada de estudiar. Sin embargo, cambié un poco el método y con la ayuda de la academia y mi propia organización, que soy una persona que le gusta tenerlo todo controlado, lo he llevado muy bien. Creo que la clave es tener un objetivo claro y luchar por él, así en los días buenos das todo tu esfuerzo y en los malos se da lo que se puede, pero siempre recordando el objetivo. A cualquier persona que tenga claro que quiere una especialidad es el consejo que le daría, si es de verdad lo que quieres, ves a por todas.

¿Qué métodos o rutinas utilizó para prepararlo?
Estudiaba de 7 a 8 horas al día, organizándolo con los días que iba al gimnasio. Y, aunque la academia ya nos daba un temario bastante resumido, hacía mis propios esquemas porque siempre he estudiado así. Los hacía en papel porque así si me tenía que ir a algún sitio me podía llevar la libreta y repasar, teniéndolo todo en un mismo lugar para poder encontrarlo rápido. Además, cada cierto tiempo íbamos haciendo simulacros de examen. Sinceramente, es lo que más destaco de la preparación, porque cuando estaba haciendo el EIR de verdad si no levantaba la cabeza del examen me pensaba que estaba en mi habitación en mi escritorio haciéndolo, como si fuera otro simulacro más. Ese entrenamiento y la seguridad que te da tener una estrategia para mí ha sido clave para obtener este increíble resultado.
Añadido a esto, dedicaba buena parte del tiempo de estudio a corregir los simulacros, viendo en cada pregunta por qué la había acertado o por qué la había fallado, método que recomendaría a cualquier persona que se esté preparando el EIR, ya que una parte muy importante del estudio es conocerse a uno mismo y saber qué se nos da bien y qué se nos da mal, para asegurarnos que no fallamos en lo bueno e intentar mejorar en lo malo.
Este gran logro lo consigue tan sólo unos meses después de haber presentado su TFG y de haber obtenido el Premio al Mejor Expediente Académico por el Colegio de Enfermería de Alicante ¿qué significó esto para usted?
Esto lo llevo reflexionando bastante tiempo. Creo que las personas que conseguimos estos logros nunca pensamos que los vamos a conseguir. Simplemente damos lo mejor de nosotros para conseguir nuestro objetivo. En la carrera no esperaba conseguir el mejor expediente, solo iba dando lo mejor de mí en cada asignatura y en las prácticas. Para mí todo esto significa que todo el esfuerzo que he hecho tiene su recompensa y que el trabajo bien hecho al final se reconoce. Sé que esto no siempre va a ocurrir, ya que en la vida influyen infinitos factores y al final lo que uno puede controlar no es tanto, pero por mi parte siempre voy a intentar que lo que esté en mi mano se realice de la mejor manera posible.

Desde su experiencia como estudiante, ¿cree qué haría falta reforzar algún área de la enseñanza de Enfermería en España?
Pienso que se debería reforzar más la enseñanza sobre las especialidades de enfermería. El grado al final es la base de conocimiento, hay un poco de todo, lo suficiente para saber de lo que te están hablando en la mayoría de las ocasiones, pero es cierto que no puede dar para todo. Creo que se podría reforzar el conocimiento de las especialidades de enfermería y que se proporcione más información sobre ellas desde las universidades. En mi experiencia han sido las academias privadas las que han venido a hablarnos del EIR. Al final, con el gran volumen de conocimiento sanitario que hay, creo que la Enfermería se acabará pareciendo más a la Medicina y todas las enfermeras tendremos que hacer algún tipo de formación especializada, así que cuanto antes se empiece a dar información y visibilidad desde las universidades mejor preparadas estarán las futuras generaciones de enfermeros.
Ha comentado en otros medios que le gustaría quedarse en el Hospital General de Alicante ¿por qué aquí y no en otro lugar de España?
Me lo han preguntado mucho, y la verdad es que no quiero separarme de mi familia y de mis amigos. Tengo una relación muy estrecha con mis padres y con mi hermano y toda mi vida la tengo en Alicante. Además, para la especialidad ya me va a tocar ir a hacer la formación teórica a Valencia, y como residente se pueden hacer rotaciones en otros hospitales de España o del extranjero durante unos meses. Con eso me conformo. Soy una persona muy casera y sé que mis padres me echarían mucho de menos, y yo a ellos. Vivo a diez minutos de su casa ahora y ya me extrañan, así que no me imagino irme muy lejos para mucho tiempo.

También ha comentado que quiere especializarse como matrona ¿por qué?
Tanto mi madre como yo nacimos sietemesinas. Mi madre me ha contado muchas veces que yo estuve en la UCI neonatal una semana y que estuve ingresada un mes, y mi abuela le contaba a ella que estuvo dos meses en el hospital. Así que, escuchando estas historias desde pequeña, y con lo que le gustan a mi madre los bebés, me ha ido contagiando ese gusto por los ‘nenes’ y las embarazadas. Este hecho, sumado a mi vocación enfermera, solo podía acabar en la especialidad de matrona. Pero lo supe cuando tuve la suerte de hacer las prácticas en el paritorio del Hospital General de Alicante. Allí vi todo tipo de situaciones, algunas buenas y otras malas, pero acompañar a los padres en un momento tan bonito como es dar a luz a sus hijos lo compensa todo. Allí me di cuenta de que ese era mi sitio de verdad y que la idea de ser matrona dejó de ser una idea para ser un sueño, que con este resultado cada vez está más cerca.
Hemos leído también que le gustaría enfocarse también en la docencia ¿qué le gustaría enseñar?
Desde que era pequeña se me ha dado bastante bien enseñar, tanto que mis compañeros me buscaban en los descansos para que les explicara algún ejercicio de matemáticas o de química. En la universidad he continuado dando clase a mis amigos y compañeros, sobre todo de bioquímica, que es el hueso duro de Enfermería. Creo que es la forma en la que todo el trabajo, esfuerzo y la ilusión pueda perdurar en una profesión tan bonita como es la Enfermería. Me gustaría dar clases en la universidad sobre Enfermería Maternal, pero también me gusta la idea de hacer en un futuro charlas o clases de educación parental. Concretamente, de educación digital, ya que me gustan mucho los videojuegos y creo que se necesita bastante concienciación a los padres sobre el buen uso de las tecnologías por parte de los niños. También me parece muy interesante el duelo perinatal, que es un tema tabú del que no se habla mucho y sería muy enriquecedor para las futuras generaciones.
¿Cómo ve el futuro de la profesión con el avance de la IA y las nuevas tecnologías?
Justo una parte de mi TFG va de esto. Tras reflexionarlo, lo primero que está claro es que la IA no va a poder reemplazar completamente a los sanitarios, el contacto humano es una parte esencial de la asistencia que no se puede quitar. Creo que las nuevas tecnologías deben implantarse como herramientas que faciliten el trabajo de los sanitarios, como ya se está haciendo en muchos ámbitos como la prescripción y la administración de medicamentos. Mi conclusión fue que el diseño de esas herramientas debe estar consensuado por todo el equipo que vaya a utilizarlas, para que sea funcional y cumpla con el objetivo que se proponga. Para eso, es necesario una muy buena comunicación entre los equipos de salud y los ingenieros informáticos, ya que se puede hacer una herramienta muy buena pero que visualmente no se entienda su funcionamiento, o una muy bonita pero que no sea funcional. Y precisamente porque la tecnología no nos puede reemplazar, debemos hacer un buen uso de ella, para lo que también hace falta una formación adecuada y ayuda por parte de la dirección de hospitales y centros.















