Blanca Sala, enfermera docente del CIPFP Leonardo Da Vinci e Instructora de Soporte Vital Básico

La Enfermería no solo cuida y salva vidas en el presente; también siembra el conocimiento que permitirá salvarlas mañana. Blanca Sala (Mutxamel, 1997), enfermera docente e instructora de soporte vital básico, nos abre las puertas a la enseñanza enfermera en esta entrevista, donde reflexiona sobre sus desafíos y el papel clave que desempeña en la formación de los profesionales que cuidarán de nuestra salud en el futuro.

¿Cómo surgió su interés en trabajar en la rama docente de la Enfermería?

Mi interés por la docencia surge, en gran parte, de una progresiva toma de conciencia sobre la responsabilidad que implica la profesión de enfermera. Con la experiencia asistencial entendí que la calidad de los cuidados no depende únicamente del momento en el que se prestan, sino de todo el proceso formativo previo que hay detrás de cada profesional. Esa idea me llevó a reflexionar sobre el papel que tiene la formación en la enfermería y sobre la importancia de construir una base sólida, no solo en conocimientos técnicos, sino también en criterio, en capacidad de análisis y en valores. Creo que enseñar es también una forma de cuidar. No es un cuidado inmediato ni visible, pero sí más estructural y a largo plazo. Desde la docencia se contribuye a formar profesionales más preparados, más críticos y más conscientes, y eso repercute en la calidad de la atención sanitaria.

Usted trabaja en el CIPFP Leonardo Da Vinci ¿qué asignatura imparte en el centro?

Imparto la asignatura de Asistencia Sanitaria Especial en Situaciones de Emergencia a los estudiantes de Técnico en Emergencias Sanitarias. Es una materia fundamental dentro del ciclo, ya que prepara a los futuros profesionales para intervenir en situaciones críticas y complejas, donde la rapidez, el criterio y la seguridad del paciente son esenciales. Así como otras de anatomofisiología y patología básicas y promoción de la salud.

Blanca Sala impartiendo clase en el CIPFP Leonardo Da Vinci

¿Cómo cree que influye su asignatura en el futuro profesional de sus alumnos?

Creo que influye de una manera muy directa, porque no solo les aporta conocimientos técnicos, sino que contribuye a construir la forma en la que van a enfrentarse a su práctica profesional. En una asignatura como Asistencia Sanitaria Especial, el alumno empieza a tomar conciencia de la responsabilidad que implica intervenir en situaciones críticas, donde cada decisión tiene un impacto real. Intento que el alumnado entienda lo que hace y por qué lo hace para favorecer el desarrollo del pensamiento crítico, ya que cuando lleguen al entorno real, eso es lo que les va a dar seguridad.

¿Cómo describiría el papel de una enfermera dentro de un instituto?

Diría que es una figura que aporta realidad. Muchas veces el alumnado llega con una idea bastante teórica de la sanidad y nuestro papel es ayudarles a aterrizarla, a entender cómo es realmente el trabajo, con sus exigencias, sus matices y también sus contradicciones. Pero, más allá de eso, creo que también somos un referente. No tanto por lo que decimos, sino por cómo lo decimos y desde dónde lo hacemos. Al final, estamos contribuyendo a construir su manera de entender la profesión. En este sentido, el aula se convierte en un espacio donde se ensaya la práctica profesional en condiciones controladas, pero con una clara orientación hacia la realidad.

¿Cuáles son los mayores retos de su trabajo en el día a día?

Uno de los mayores retos es mantener un equilibrio constante entre la exigencia y la motivación. A veces el alumnado no es plenamente consciente, al inicio, de la responsabilidad que implica su futura profesión, o puede sentirse abrumado por la complejidad de los contenidos. En ese punto, nuestro papel es clave: no solo debemos enseñar, sino también ayudarles a encontrar sentido a lo que estudian, conectar los contenidos con la realidad y hacerles ver el impacto que tendrá su trabajo. Para mí, motivar no es solo “animar”, sino generar implicación. Es conseguir que entiendan por qué es importante lo que están aprendiendo, que se sientan parte de la profesión desde el aula y que desarrollen una actitud activa hacia su propia formación. Otros retos importantes son adaptarse a la diversidad del aula y la necesidad de mantenerse en constante actualización en la salud.

Blanca Sala durante una lección práctica de su asignatura junto a sus alumnos

¿Qué habilidades cree usted que necesita una enfermera para ser también una buena docente?

Creo que es necesario una combinación de conocimiento científico, competencia pedagógica y habilidades interpersonales. No basta con dominar la materia, es imprescindible saber estructurarla, comunicarla y adaptarla.  A esto se suma la empatía, que en docencia es tan importante como en la práctica asistencial. Entender en qué punto está el alumno, qué necesita y cómo acompañarlo en su aprendizaje es fundamental. También la paciencia, porque enseñar implica repetir, reformular y respetar los distintos ritmos. Destacaría también la responsabilidad y el compromiso. Formamos a futuros profesionales sanitarios, lo que implica ser conscientes del impacto que tiene nuestra labor. No se trata solo de que aprueben, sino de que estén preparados para ejercer con seguridad y criterio.

¿Considera que el rol de la enfermera docente está suficientemente reconocido?

Considero que es un perfil que dentro del ámbito sanitario y educativo está reconocido en cuanto a su importancia y a la responsabilidad que implica. Sin embargo, creo que todavía no es suficientemente conocida a nivel general. Es una figura que trabaja en un plano menos visible. La enfermera docente no está en primera línea de atención al paciente, pero sí en la base donde se forman los profesionales que lo estarán.

En ese sentido, existe cierto reconocimiento interno, pero falta una mayor visibilidad social de su papel. A menudo no se percibe que detrás de cada profesional sanitario bien formado hay un proceso educativo exigente, en el que la figura docente resulta clave.

¿Qué cree que es lo más importante para transmitir a los alumnos de cara al futuro?

Creo que lo más importante es que no pierdan de vista que trabajan con personas. Puede parecer algo evidente, pero en entornos muy técnicos y protocolizados es fácil centrarse únicamente en el procedimiento y olvidar la dimensión humana del cuidado.

Por eso intento insistir en que detrás de cada técnica, de cada intervención, hay una persona en una situación de vulnerabilidad, y que la forma en la que se actúa se comunica y se acompaña es igual de importante. También intento transmitirles que duden y se cuestionen las cosas. Su profesión no es estática y el pensamiento crítico es lo que permite adaptarse y mejorar.

Blanca Sala instruyendo en una formación de la Escuela de RCP del Colegio de Enfermería de Alicante

¿Cómo está cambiando la formación sanitaria con la IA y las nuevas tecnologías?

La IA y las nuevas tecnologías están aportando herramientas muy útiles en la formación sanitaria, especialmente en el acceso a información, la simulación de escenarios clínicos y el aprendizaje más personalizado.  Sin embargo, también plantean retos importantes para el docente. Nos obligan a replantear la forma de evaluar y de diseñar actividades, priorizando preguntas que requieran razonamiento, aplicación y pensamiento crítico, más allá de la simple búsqueda de información. En este contexto, se prioriza la realización de simulaciones clínicas donde el alumnado tiene que poner en escena su conocimiento y tomar las decisiones pertinentes.

Si tuviera que resumir en una frase la importancia de la enfermera docente, ¿cuál sería?

Diría que la enfermera docente forma profesionales capaces, responsables y conscientes del valor del cuidado.