El papel de la Enfermería es imprescindible ante grandes emergencias y catástrofes naturales, tanto cuando suceden en pueblos y países vulnerables, como cuando suceden en España. La intervención en ellas supone un compromiso social y sanitario ya que todas las personas víctimas de ese tipo de situaciones necesitan rescate, pero, por encima de todo, ayuda sanitaria y humanitaria. Penélope Marqués, enfermera SAMU, forma parte de la Unidad Médica de Asistencia (UMA) del Grupo de Intervención en Catástrofes (GIC) de la ONG Bomberos Unidos sin Fronteras (BUSF) desde el año 2016 y su última intervención ha tenido lugar en Valencia, tras ser asolada por la DANA el pasado 29 de octubre.

En esta entrevista comparte su experiencia como voluntaria en la DANA de Valencia, así como en diferentes intervenciones internacionales, explica la importancia que guarda la profesión Enfermería en este tipo de sucesos y habla sobre la cooperación y la compatibilidad de su trabajo en el SAMU con la colaboración en BUSF.

Has formado parte del primer contingente que se desplazó a la zona 0 de la tragedia en Valencia junto a la ONG Bomberos Unidos sin Fronteras, ¿de qué manera habéis ayudado o colaborado?

Fuimos el tercer día a valorar cuál era la forma más útil y eficaz de ayudar desde nuestra ONG, pensando en el último grupo de voluntarios que ya habíamos enviado hasta Valencia, formado por quince bomberos y dos sanitarios de Madrid, Córdoba y Huelva entre otras provincias, ya que allí están nuestros voluntarios. A día de hoy se sigue trabajando en la zona y se hacen relevos cada seis días.

¿Qué diferencias encuentras entre las catástrofes internacionales en las que has ayudado y lo que ha sucedido en Valencia?

Quizá en otros países más desfavorecidos y con menos recursos la gente lo pasa peor durante un periodo de tiempo más largo, ya que nunca llegan recursos, pero la riada de Valencia es muy grave y nunca nuestros ojos han visto un escenario igual.

¿Qué es lo que más te ha marcado de esta tragedia que ha tenido lugar en España?

Siempre pensamos que a nosotros no nos va a tocar y debemos darnos cuenta de lo vulnerables que somos todos. Esto nos debe enseñar a todos los niveles: políticos, servicios de emergencias, etc. Debemos estar preparados por si algo parecido volviera a suceder, aplicando protocolos, prevención y formación a todos los niveles.

Colaboras con la ONG Bomberos Unidos sin Fronteras desde el año 2016, ¿qué papel desempeñas en ella?

Pertenezco a la Unidad Médica de Asistencia (UMA), un contingente de personal sanitario voluntario especializado en la gestión de desastres, que está integrado dentro del Grupo de Intervención en Catástrofes (GIC) de la organización.

Sus objetivos principales son, prestar asistencia sanitaria a las víctimas de los desastres en coordinación con autoridades locales y otros organismos, y velar por la salud de todos los integrantes del GIC.

¿Qué desafíos específicos has encontrado al ofrecer asistencia sanitaria en catástrofes internacionales?

Mi mayor desafío es el impacto emocional que implica la asistencia en estos eventos. Nosotros somos profesionales muy preparados; en mi trabajo diario me enfrento a situaciones difíciles, pero en una gran catástrofe es más complicado y a pesar de nuestra preparación, somos personas.

Tu última intervención dentro de esta ONG a nivel internacional ha sido el “Proyecto Bolivia”, ¿qué nos puedes contar de él?

Hemos realizado un proyecto precioso de formación de Asistencia sanitaria básica en emergencias que preparamos con mucho esfuerzo y cariño. Policía, Bomberos y otras instituciones del país participaron en nuestro curso. Viajamos con nuestros compañeros bomberos de Córdoba que impartieron un curso de extinción de incendios forestales.

También hemos podido donar material sanitario y hacer lazos para futuros proyectos con la colaboración de BUSF Bolivia, BUSF Perú, Cáritas y Hospital General de Los Yungas en Coroico, donde se desarrolló el curso que duró 5 días.

El 7 de septiembre, estando allí, el gobierno boliviano declaró el estado de emergencia en el país andino a raíz de los múltiples incendios forestales. Por desgracia, estos incendios cada vez son más frecuente y violentos en esta parte tan vulnerable del continente, debido al cambio climático y otras condiciones.

¿Cómo se complementan las labores sanitarias con las de rescate?

Es un trabajo en equipo, esto es imprescindible, pues bomberos del grupo deben tener conocimientos sanitarios por si a mí me sucede algo y viceversa.

Trabajamos durante todo el año en cursos formativos dentro de la ONG para poder alcanzar estos objetivos y conocernos.

¿Por qué es importante el papel de una enfermera en este tipo de intervenciones?

El papel de la Enfermería especializada en catástrofes es imprescindible en estas intervenciones. Al final, estamos en escenarios que se podrían definir como caos, y nuestro papel es poner orden en esa ecuación en colaboración con las autoridades del país donde estemos.

¿Qué habilidades ha de tener una enfermera para desarrollar este papel?

Gracias a nuestra formación, estamos preparados para afrontar estas situaciones descontroladas y salvar el mayor número de vidas posibles, junto a la labor del cuidado y la seguridad de nuestro equipo si alguno sufriera algún accidente, ya que, en estos escenarios, no es difícil que ocurra.

Tenemos conocimientos hasta de veterinaria. En mi caso, he realizado dos cursos ya que trabajamos con perros. Ellos son los verdaderos héroes del equipo, los que nos marcan con su olfato y realizan un duro entrenamiento diario con sus guías caninos donde está la vida debajo del escombro para comenzar el rescate. 

¿Puedes contarnos alguna experiencia en la que creas que tus habilidades como enfermera marcaron una diferencia en el resultado de una intervención?

Claramente los buenos resultados en una intervención provienen de un buen trabajo en equipo acompañado de una formación continuada en la materia. Puedes tener muchos conocimientos, pero aquí debes estar con tu equipo, trabajar codo con codo y apoyarnos unos a otros. El buen resultado el cual marcará la diferencia siempre será un buen trabajo de equipo.

Además de tu colaboración en dicha ONG, también trabajas como enfermera en el SAMU, ¿cómo compatibilizas todo?

Al final, en la vida tenemos prioridades y mi vocación me ha llevado a dedicar tiempo a la ONG desde el año 2016. He sido madre, tengo un niño de 3 añitos, pero he realizado 3 salidas desde entonces a Turquía, Marruecos y recientemente Bolivia, y esto es posible porque mi marido me apoya en todo y entiende mis prioridades. Él es bombero del Ayuntamiento de Madrid y miembro de la ONG mucho antes que yo; de hecho, nos conocimos en el terremoto de Ecuador en el año 2016. Sabe lo que significa para mí esta parte de mi vida que no podré dejar de lado y combinaré con mi trabajo y mi familia.

Como enfermera SAMU, ¿qué cosas del día a día te resultan más útiles cuando viajas a diferentes países a realizar intervenciones?

La verdad que allí los medios de los que disponemos son muy diferentes a los que tenemos aquí. Allí debemos aprender a trabajar en muchas ocasiones con medios de fortuna, pero mi trabajo en la calle me ayuda a tener tablas para resolver diferentes situaciones, ya que nunca ningún aviso ni escenario es el mismo.

¿Qué has aprendido de trabajar en diferentes países y culturas? ¿Han enriquecido tu carrera como enfermera?

La cooperación me ha enseñado la capacidad de trabajar de manera efectiva y respetuosa con diversas personas o equipos de diferentes países y culturas, siempre respetando sus costumbres. A mí, personalmente hablando, me ha enseñado a valorar el respeto, la empatía, la ayuda y la colaboración. Las personas aprenden a pedir y ofrecer ayuda, a escucharse y entender lo que el otro dice.

Yo siempre digo que creo que me traigo más de lo que yo he dejado allí. Siempre agradecida de mi profesión la cual me ha permitido estas experiencias de vida.

Hablando a futuro, ¿qué nuevos desafíos o proyectos te gustaría abordar dentro de la cooperación internacional?

Actualmente tenemos muchos proyectos en curso dentro de Bomberos Unidos Sin Fronteras y espero seguir aportando desde España o desde el lugar, porque somos un equipo y esto es trabajo de todos, pero sobre todo de Cindia Morales, una enfermera de Huelva a la que admiro ya que es la responsable de la Unidad médica y sé el trabajo y responsabilidad que eso conlleva.

Debemos estar orgullosos de la Enfermería que tenemos en España.