El próximo lunes, 21 de septiembre, se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, bajo el lema de ‘El “NO” ya no es una respuesta’. Una fecha instaurada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y auspiciada por Alzheimer’s Disease Internacional (ADI) en 1994.
Tal y como se indica desde la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA), con la elección del lema de este año se persigue denunciar el abandono al que se están viendo abocadas las personas afectadas por Alzheimer, fundamentalmente, ante la negativa de las administraciones a acercarles la innovación que, tras muchos años de investigación, puede contribuir a ralentizar la evolución de la enfermedad.
Por ello, desde la entidad colegial se destaca, en la línea que indica CEAFA, que “hace más de 20 años que no ha aparecido solución terapéutica alguna para el Alzheimer, pero 120 si tenemos en cuenta la fecha del primer diagnóstico. Tras muchos años de sufrimiento y de esperanza, hoy, por fin, existen nuevos fármacos que inciden directamente en la enfermedad. No son la panacea, ni la cura, ni aptos para todas las personas, pero sí son soluciones para algunas personas diagnosticadas en fases iniciales, permitiéndoles ampliar sus períodos de calidad de vida. Además, son la puerta de entrada de otros tratamientos futuros. Pero, lamentablemente, se ven privados de estos tratamientos por cuestiones que escapan a la comprensión de la sociedad”.
En 2025 se registraron cerca de 41.000 personas con diagnóstico de Alzheimer en la Comunidad Valenciana. Sin embargo, según estimaciones de la Sociedad Española de Neurología (SEN), más del 50 % de los casos que aún son leves están sin diagnosticar y el retraso en el diagnóstico de esta enfermedad, es decir, entre la aparición de los primeros síntomas y su diagnóstico, puede superar los 2 años. Además, entre el 30 y el 50 % de las personas que padecen algún tipo de demencia no llegan a ser diagnosticadas formalmente.
Por ello, desde el Colegio de Enfermería de Alicante queremos recalcar la importancia de la detección temprana de la enfermedad y poner en valor el papel de la Enfermería en este proceso.
La labor del personal de Enfermería desempeña un papel fundamental en el abordaje de la enfermedad, puesto que permite favorecer su detección temprana, establecer planes de cuidados individualizados y garantizar el cumplimiento tanto del tratamiento farmacológico como de las medidas no farmacológicas.
Asimismo, los profesionales de Enfermería contribuyen a la promoción de la salud y a proporcionar información sobre la enfermedad. Todas estas actuaciones tienen como finalidad principal mejorar la calidad de vida de las personas con demencia, así como la de quienes se encargan de su cuidado.
El papel de las enfermeras y los enfermeros no se limita exclusivamente a la atención de las personas con Alzheimer, sino que también incluye el cuidado y acompañamiento de sus familiares y cuidadores. En este sentido, atienden sus necesidades y valoran el nivel de sobrecarga derivado de la responsabilidad de cuidar a una persona dependiente. Por ello, los profesionales de Enfermería adquieren una importante función como educadores, promoviendo en todo momento la autonomía y la independencia del paciente, teniendo en cuenta sus capacidades y las características de su entorno.
Además, es importante destacar que las asociaciones de Alzheimer solicitan formación especializada acerca de los cuidados necesarios para estos pacientes, siendo las enfermeras y los enfermeros los más adecuados para proporcionar dicha formación.
















