
Meses después de contribuir al éxito del III Congreso Nacional de Inteligencia Artificial en Enfermería, organizado por el Colegio de Enfermería de Alicante junto a IAcademia, Esther Gómez ha sido reconocida por Forbes como una de las 50 divulgadoras más influyentes en salud. La enfermera y CEO de IAcademia comparte en esta entrevista su visión sobre el presente y el futuro de la profesión de enfermera, el papel de la Inteligencia Artificial y la importancia de acercar el conocimiento científico a la ciudadanía.
Desde el Colegio de Enfermería de Alicante nos congratulamos de trabajar con una enfermera reconocida de esta forma por la revista Forbes y queremos felicitarla por su inclusión en la lista de esta publicación de los 50 divulgadores más influyentes en salud ¿qué supone este reconocimiento para usted y para la profesión enfermera?
Para mí, lógicamente, no es otra cosa que el reconocimiento al trabajo. Hay veces que en nuestra profesión esto es algo que no es tan habitual de ver y, obviamente, es un premio, un regalo y algo que me llevo para siempre. Respecto a la profesión, obviamente sin ser yo representante de nadie, pero sí que me hizo mucha ilusión que, investigando un poco, leí que era la segunda o la tercera enfermera en salir en una lista de este tipo. Eso creo que sí es un pasito más adelante. Tenemos ya lista de los 100 mejores médicos, pero todavía creo que nos queda para la lista de las 100 mejores enfermeras, y ojalá que esto sea un paso adelante para ello.
¿Cómo cree que reconocimientos de este tipo ayudan a visibilizar el papel de la Enfermería como referente científico y social?
Creo que ayuda y acerca a conocer un poco más nuestro trabajo. Las personas que reciben y a las que va dirigido este tipo de revistas no son habitualmente compañeros y compañeras, sino que abren ese prisma al mundo empresarial, al de economía y a otro tipo de áreas. Insisto en que creo que estar ahí ahora mismo es algo muy estimulante porque nos puede dar la posibilidad de que nos conozcan en otras áreas y que sepan que otras cosas hacemos. En mi caso, que me dedico a la Inteligencia Artificial, me siento a veces como una evangelizadora en el desierto y creo que esto nos va a ayudar a enseñar a qué otras cosas hacemos las enfermeras.
Su trabajo a través de sus redes sociales le ha ayudado a este éxito ¿cómo surgió la idea de empezar a hacer este tipo de contenido?
La idea empezó precisamente para ayudar a otras enfermeras. Cuando empecé en las redes sociales, que fue allá por 2018, era más una cuestión de crear contenido para estudiantes. A mí siempre me va a gustar muchísimo la docencia y me llamó la atención que, con el paso del tiempo, me escribían preguntándome una abogada o un arquitecto y me decían ‘oye, yo no me dedico a nada que tenga que ver con esto de la salud, pero he leído que has explicado que hay varios tipos de diabetes, o que has explicado cómo se puede prevenir la hipertensión y me ha encantado’. Creo que gracias a las redes sociales podemos democratizar un poco más la información, y me di cuenta de que era una forma de hacer educación para la salud y además con un impacto tremendo. A día de hoy tengo unos 23 millones de reproducciones del contenido y estamos hablando de que es un contenido de salud. Estamos en una era donde la gente quiere estar informada, donde la gente sí que quiere estar pendiente y quiere aprender, pero también creo que es interesante que estemos los profesionales para dar esa respuesta y para que las personas puedan encontrar información real, verídica y con evidencia científica en las redes sociales

¿Cómo le han ayudado sus vivencias en Urgencias y como docente para poder conseguir este reconocimiento que está teniendo?
Lo que te permiten las Urgencias, que ha sido mi especialidad y mi trayectoria, es esa conexión con el mundo real. Yo puedo pensar que explicar cosas que a mí me parecen interesantes van a serlo, pero la realidad es que cuando entras en contacto con las personas que en algún momento de su vida son pacientes te das cuenta de que ellos no quieren saber qué molécula va a cambiar. No quieren tecnicismos, que a veces los utilizamos como parte de un paternalismo. Ellos lo que quieren es que les ayudemos a comprender su salud, que les ayudemos a comprender el impacto de sus hábitos, y que les ayudemos a tener realmente una conciencia de su salud para poder empoderarles. Entonces, trabajar en Urgencias lo que me permitió es ver en ese momento de vulnerabilidad tan grande en el que se encontraban ciertas personas y que nos daban la oportunidad de ayudarles en ese momento y suponer un cambio para ellos.
Como docente y CEO de IAcademia ¿cuál cree que es el mayor reto que tendrán que afrontar los futuros enfermeros para implementar la IA en salud?
Creo que aquí hay dos cosas diferentes. La primera es que, seamos enfermeros o no, sin ninguna duda, una de las principales competencias o desafíos que vamos a tener es el desarrollo del criterio. Ahora mismo, con todo el tema de la Inteligencia Artificial, la cantidad de contenido y la cantidad de información es tan amplia que vamos a tener que desarrollar un criterio para poder discernir que está bien, que está mal, que es verídico o que no lo es. Y si nos vamos ya a la parte de profesionales de la salud, obviamente sin señalar culpables, creo que lógicamente hay ciertos problemas. Primero, desde las instituciones y las autoridades hay cierta resistencia, probablemente por desconocimiento y por falta de tiempo a la hora de implementar este tipo de herramientas de tecnología. Por otro lado, es cierto que se nota cierta resistencia al cambio, probablemente por miedo y por incertidumbre.
Entonces, siendo ese el desafío, yo animo mucho a las compañeras, que ahora mismo realmente estamos todos en el mismo punto. La IA ha irrumpido igual para todos, así que todos tenemos la misma oportunidad ahora mismo para intentar aprender, probablemente hasta de forma autodidacta, pero creo que es un momento muy bonito y muy estimulante para poder empezar a liderar este proyecto.
En el III Congreso Nacional de Enfermería, que organizó el Colegio de Enfermería de Alicante, junto a IAcademia, se insistió en que la IA debe ser una aliada y no una amenaza ¿por qué es tan importante transmitir este mensaje?
Yo siempre digo que la IA puede ser como un cuchillo, lo puedo utilizar para cocinar o lo puedo utilizar para matar a alguien. Nosotros tenemos que elegir el lado bueno de esta revolución, y nos equivocaremos y se cometerán errores, pero no va tanto con el hecho de equivocarse, sino que va más con el objetivo, la forma y los medios que nosotros hemos querido poner precisamente para evitar que esto sucediera. Con respecto a que sea nuestra aliada, sin ninguna duda. La gente la ve como una amenaza para las relaciones, para su trabajo y para muchas esferas en general. Y es cierto, no podemos cerrar los ojos y decir que eso no puede suceder, pero para mí la mejor forma de combatir precisamente esta amenaza es con la otra A, la alianza, y crear vías de trabajo y estructuras que nos permitan el control y que nos permitan utilizarla a nuestro favor, no en nuestra contra.

Gracias al congreso de IA y Enfermería al trabajo conjunto del Colegio e IAcademia la provincia se está convirtiendo en referente nacional en IA aplicada a la Enfermería ¿esperaban alcanzar este impacto?
Lo primero de todo es que siempre es un gusto ir allí a Elche porque es impresionante cómo nos acogen, cómo nos cuidan y lo bien organizado que está siempre, y lo digo como madrileña. Creo que nunca habíamos pensado que íbamos a tener este impacto porque, a priori, para los congresos, por cuestiones de aforos, se suelen escoger ciudades más grandes. La primera equivocada soy yo, que pensaba de esa manera, pero para nada. Este último año hemos estado casi 500 personas en un evento durante tres días, y eso cuesta verlo cada vez más. Creo que eso es una muestra de que, si hay un buen proyecto, una buena temática y una buena organización, que efectivamente en este caso tanto el Colegio de Enfermería de Alicante como el Ayuntamiento de Elche no os lo han puesto muy fácil, esto hace que solo podamos ir a más.
En varias de sus intervenciones públicas reivindica que “cuidar” también es educar ¿cree que sigue siendo esa una de las asignaturas pendientes del sistema sanitario?
Sí, pero te diré que es una asignatura pendiente porque realmente la población lo demanda. Muchas veces nosotros tenemos una forma de trabajar muy paternalista. Es decir, pensamos en lo bueno para los pacientes y no escuchamos, y, por otro lado, creo que tenemos también un problema de a veces no tener tiempo. Esto se traduce en que quizá las respuestas, las medidas o las intervenciones que hacemos no son siempre las mejores y muchas veces son más costosas. Se ha visto que hacer una educación para la salud lo que nos permite es adelantarnos y prevenir muchas patologías. Por tanto, además, va a ser una disminución del coste sanitario. La población ahora quiere saber, estamos en el momento de mayor información, pero por desgracia estamos también en el momento de mayor desinformación por esa cantidad de acceso y de personas que crean contenido muchas veces sin ningún control, esto también incluso con personajes famosos que dan recomendaciones sin tener ningún tipo de información.
Yo creo que ahora mismo y, gracias a las redes sociales, vemos que la gente consume este tipo de contenido. Un 65% de la población sigue perfiles de salud relacionados con temas de interés para ellos para poder cuidar mejor de su salud. Creo que esto es algo que debemos tener en cuenta, y que, además, es muy rentable porque cuando hago un vídeo ves que de repente tiene 5 millones de reproducciones y estás hablando de la deshabituación tabáquica, por ejemplo. Ahí te das cuenta de que no hay que dejar de hacer nada de lo que estamos haciendo y que esto también debe formar parte de esa prevención.

¿Cómo imagina la Enfermería de los próximos diez años?
No lo tengo claro porque estamos viendo una transformación tan vertiginosa que probablemente lo que te responda hoy no tendrá nada que ver con lo que te respondería dentro de seis meses. Si que creo que la tecnología, el desarrollo y la implementación de la Inteligencia Artificial y de sistemas que haya, que probablemente ahora no están disponibles pero lo estarán en unos años, van a cambiarlo de forma radical, pero algo que yo creo que no va a cambiar va a ser la parte humana, que es la que siempre queremos, la empatía, la escucha y la forma en la que hemos hecho todo. El cuidado es una de las cosas más ancestrales de la humanidad y es algo que ni el descubrimiento del fuego, ni del internet, ni otras muchas cosas lo han cambiado mucho más allá de esa esencia que nosotros conocemos. Sin duda no va a tener nada que ver con lo que tenemos hoy en día, pero creo que volverá a tener valor, y más que nunca, el contacto con el humano y con el profesional y esa escucha.
Después de este reconocimiento de Forbes, su participación en programas de televisión nacional, la publicación de su libro “De la cabeza a los pies” y todos los éxitos que lleva cosechando estos años ¿qué retos le quedan todavía por cumplir a Esther Gómez? No tengo ni idea. Llevo ocho años creando contenido y divulgación, ya en 2018 estaba en Europa FM, y ni de broma me hubiera imaginado todo lo que me ha sucedido y las oportunidades que he tenido a lo largo del camino. Si nos leen en algún momento los compañeros y compañeras, mi objetivo siempre es animar al emprendimiento. Lo que he sentido siempre es que las cosas que yo he querido hacer no cuadran en el sistema o no cuadran en el momento o no cuadran con presupuestos. Por eso quiero animar a la gente a que se tire un poco a la piscina. Tenemos ya muchos ejemplos de otros muchísimos compañeros que están emprendiendo, que están liderando, que están haciendo proyectos impresionantes. Y sobre mi futuro no tengo ni idea, tendremos que hablar dentro de unos años a ver por donde me ha llevado la vida, pero estoy segura de que va a ser siempre al lado de la Enfermería porque es algo que me apasiona y que, al final,















