José Luis Cobos, presidente del Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) estuvo en Alicante para participar en la III Gala de la Enfermería organizada por el Colegio de Enfermería de Alicante. Su visita fue la primera de un presidente del CIE a la provincia y con él conversamos y realizamos esta entrevista en la que analizó la situación de la profesión a nivel mundial y los principales retos de la misma, entre otros aspectos.

¿Qué supone ser el primer español al frente del CIE?

La verdad es que es una gran satisfacción por el reconocimiento; primero personal, porque esto es una trayectoria ya de largos años, no es algo que surge de la noche a la mañana, pero más importante que en lo personal yo creo que es lo que representa para la Enfermería española estar en una institución como esta.

Nunca habíamos tenido la oportunidad de presidir esta institución, que tiene ya más de ciento veinte años, donde ha habido una gran representación, podríamos decir así, del ámbito anglosajón, pero no tanto del hispano, ni mucho menos del español. Así que asumo esta Presidencia con mucha responsabilidad, con un orgullo por lo que ello representa, también con cierta inquietud por los momentos que estamos viviendo ahora mismo pero, en definitiva, es una gran oportunidad para visibilizar lo que es la Enfermería española a nivel mundial.

¿A qué momentos se refiere con lo de los momentos que estamos viviendo ahora mismo?

Estamos viviendo unos momentos críticos en cuanto a lo que son los sistemas sanitarios a nivel mundial. Hay zonas donde hay áreas de conflicto que están poniendo en peligro la vida de las personas que se dedican a cuidar; no tienen otra función que la de salvar vidas, sea cual sea la opinión, el color, el bando, como lo queramos denominar; nuestra función como sanitarios, y así lo dice nuestro código ético y deontológico, es salvar vidas y atender a la salud de las personas. Y no es de recibo que, en estas áreas, por unas cuestiones políticas y de intereses, estén muriendo y estén matando a personas que se dedican a este cuidado, como son los profesionales sanitarios, en este caso concreto, enfermeras y enfermeros, y se estén atacando instituciones como son hospitales o centros de atención sanitaria.

Son momentos difíciles también porque tenemos una falta de profesionales de Enfermería a nivel mundial y también aquí en España. Hay muchas inquietudes de que ahora mismo los esfuerzos que se están poniendo a nivel político, a nivel financiero, en los sistemas sanitarios, realmente den respuesta a las necesidades que tiene la población. Por eso me refiero a que son momentos inquietantes, porque ahora mismo no es el mejor momento para los profesionales sanitarios en general, ni para la Enfermería a nivel mundial, debido a esa falta de número de efectivos, por esa falta de reconocimiento, y por las condiciones de trabajo que hay en muchos sitios.

José Luis Cobos, durante su intervención en la III Gala de la Enfermería de la Provincia de Alicante

¿Cuáles son los principales objetivos de su proyecto de gestión?

Hay una curiosidad y es que cada presidente elige una palabra, lema, por así decirlo, para su mandato. Cada presidenta en los años anteriores ha ido eligiendo palabras que marcaban un poco la luz del camino de ese mandato de cuatro años. Solamente tenemos cuatro años por delante, porque no podemos renovarlo, y no son objetivos fáciles a largo plazo, sino que tenemos que seguir una línea de trabajo. Yo he tenido la oportunidad de estar trabajando los cuatro últimos años en la anterior gestión de la Junta del Consejo Internacional y, ahora como presidente, me he planteado la palabra “empoderamiento”. Una palabra que no es muy latina, viene del inglés empowerment, y los objetivos son fortalecer nuestra institución, el Consejo Internacional, frente a las instituciones internacionales, ya sea la Organización Mundial de la Salud, la Organización Internacional del Trabajo, Naciones Unidas, o cualquier otra institución donde sea necesaria la voz enfermera, que sea escuchada, no solamente estar presente por estar, sino que realmente tomemos parte en las decisiones que hay que tomar que afectan a la salud de las personas.

Si fortalecemos nuestra institución, si hacemos valer nuestra voz, iremos fortaleciendo también lo que son las instituciones que nos representan a nivel de país, lo que nosotros llamamos las asociaciones nacionales: son ahora mismo ciento cuarenta países los que están integrados, ciento cuarenta y uno, para ser exactos, lo cual representa la gran parte del mundo. Si ante los países, ante los sistemas sanitarios, los ministerios de salud, tenemos que alzar la voz, ahí van a estar el Consejo Internacional y su presidente para ayudarles a fortalecerles. Por ejemplo, tenemos dos casos muy recientes: uno ha sido la creación de la ley de enfermería, igual que nosotros tenemos aquí en España la ley de ordenación de las profesiones sanitarias, en otros países y eso lo hemos conseguido. Por ejemplo, en Corea, se ha aprobado esta ley. O en Malasia, donde hemos frenado la intención que tenía el gobierno de aumentar el número de horas de trabajo a cuarenta y ocho horas semanales para las enfermeras en el ámbito público. Eso requiere de una negociación en la que ha tomado parte, en este caso, el Consejo Internacional de Enfermería.

Y, por último, lo que sería el fortalecimiento y el empoderamiento de las propias enfermeras. Tenemos treinta millones de enfermeras en el mundo y no son suficientes, necesitamos seis millones más, pero necesitamos reforzar su cualificación, haciendo trabajo de cursos de formación continuada, webinars de formación, empoderándolas con mayores competencias.

¿No le abruma el tener que gestionar medidas para tanta gente, treinta millones de enfermeras?

Hay que darse cuenta de que prácticamente es un país. En España tenemos cuarenta y ocho millones de habitantes, en Arabia Saudí tienen treinta y cinco. Es prácticamente un país entero el que toca gestionar. Quizás no es tanto el volumen en número, sino también desde el punto de vista cualitativo y de las características que tiene nuestra profesión en los distintos ámbitos. No es lo mismo la Enfermería en Asia, en África, en Europa, o en Estados Unidos. El desarrollo profesional no es igual y hay que estar atento; quizás es una de las funciones más importantes, tener oídos para poder escuchar a todo el mundo y tener la capacidad de intentar avanzar, quizás al mismo ritmo es imposible, pero no dejar atrás a nadie. No se trata de que copiemos modelos, sino de que adaptemos modelos de lo que ha servido, de lo que ha sido positivo en algunos países, y lo podamos adaptar en otros.

De forma esquemática, porque si los desarrollamos todos sería muy extenso. ¿Cuáles son los problemas que presenta la profesión a nivel global?

Tenemos una falta de enfermeras en todo el mundo, ya he dicho que faltan aproximadamente seis millones, ya que los treinta que tenemos no son suficientes. Existen diferencias entre los planes de estudio o el currículum de Enfermería a nivel global, por eso hemos iniciado unos trabajos para que unifiquemos a qué llamamos Enfermería, qué denominamos enfermera. Las definiciones de Enfermería y enfermera son un proyecto que ya hemos finalizado en cuanto a lo que es la parte técnica, pero ahora queda también la parte política y es que eso se implemente en las normas que tiene cada país. Ese es uno de los retos que tenemos por delante y una de las debilidades que han tenido muchos países, que no han sabido definir qué es la profesión.

Hay retos en las condiciones de trabajo. No es de recibo que haya países en los cuales las enfermeras tengan que trabajar en dos y tres sitios porque no les llega el salario y que además no haya un reconocimiento social.

Y, por último, mencionar las agresiones, un punto que también tenemos que abordar en muchos países porque quizás por la presión asistencial, porque no damos respuesta, no nosotros como profesionales, sino el sistema sanitario que no es capaz de atender la demanda de la ciudadanía, de los pacientes, pues a los primeros que tienen delante es a los profesionales sanitarios, y en este caso las enfermeras; por lo tanto, tenemos que velar por la seguridad a nivel general.

Y podríamos hablar de las áreas de conflicto que he nombrado antes, pues nuevamente tenemos que defender que no podemos permitir una agresión a los profesionales sanitarios.

El presidente del CIE, junto a miembros de la Junta de Gobierno del Colegio de Enfermería de Alicante

¿Qué puede aportar la profesión de España a la mejora de esta situación a nivel mundial?

España tiene un buen reconocimiento a nivel internacional. Nosotros estamos aquí y muchas veces, cuando uno se mira a sí mismo, no tiene la capacidad de ver en comparación con otros cómo está. Tenemos, por ejemplo, un gran desarrollo profesional, tenemos una normativa que no tienen muchos países, el reconocimiento en nuestra Ley de la ordenación de las profesiones sanitarias, nuestro desarrollo académico con posibilidad de hacer una formación básica, máster, doctorado, con una especialización que tiene un sistema que no tienen en ningún otro país, con un sistema de residencia donde aquí pagamos porque una enfermera se forma durante dos años. Cuando uno cuenta esto fuera, dicen “no, pero será la enfermera la que tiene que pagar por su formación” y no entienden cómo es posible que tengamos este sistema que es muy avanzado.

Cierto es que tenemos que trabajar mucho porque no está implementado al cien por cien en la realidad asistencial; hay que reconocer las plazas como especialista, pero, en definitiva, estamos siendo un espejo a nivel internacional de cómo hemos sido capaces de ir haciendo una gran transformación.

Si nos fijamos en nuestra evolución hemos pasado de ser algo que era considerado como un oficio, algo que estaba incluso en una formación fuera de la universidad, que no tenía capacidad de tener un desarrollo académico de máster, doctorado, que no podía ocupar puestos de dirección, de alta gestión… todo eso ha dado un vuelco en los últimos cien años. Pero eso para una profesión es muy corto espacio de tiempo. Por eso digo que somos un reflejo muy bueno a nivel internacional de cómo hemos llegado a conseguir esos objetivos y la posición en la que estamos ahora. ¿Tenemos que desarrollar todavía cosas? Por supuesto, pero no dejamos de ser punteros a nivel internacional.

Y la pregunta a la inversa, ¿qué se puede hacer desde el CIE para mejorar la profesión en España?

Bueno, primero la oportunidad de compartir, que es lo que decía al principio. España es uno de los grandes países dentro del CIE, junto con Japón y con el Reino Unido; somos los que incluso a nivel financiero aportamos más a nivel del CIE. Eso nos revierte a nosotros porque tenemos la capacidad, cuando decimos de compartir, de poder tener aquí, por ejemplo, a profesionales que vienen a España a formarse y en su formación continuada tenemos programas de liderazgo a nivel internacional que ahora mismo también estamos poniendo en marcha en España. ¿Cómo podemos dar a conocer la capacidad que tenemos aquí para gestionar dentro del sistema sanitario? Nosotros, desde el CIE somos los que desarrollamos en España la revista de Enfermería del Consejo Internacional, donde se publican trabajos científicos. Es una oportunidad para que podamos compartir esa producción científica. Tenemos la oportunidad de asistir a esos congresos, conferencias: hay un congreso a nivel internacional cada dos años, pero luego hay conferencias, incluso sectoriales de algunos apartados, donde el CIE nos da la oportunidad de poder compartir cuáles han sido nuestras experiencias. Es un win-to-win, como dicen los ingleses. Aquí ganamos todos, no se trata de que seamos beneficiarios sin aportar nada, sino que aportemos y nos beneficiemos de la riqueza que tienen en otros países como desarrollo profesional.

En alguna ocasión ha hablado de modernizar las competencias de Enfermería. ¿Cómo se concreta eso?

Lo podemos concretar en acciones muy concretas. Por ejemplo, si yo hablo de la prescripción enfermera, todo el mundo me entiende, como competencia enfermera. Pero si hablo en general, el sistema sanitario ahora mismo ha invertido mucho en las cuestiones agudas, es decir, en la enfermedad, en crear grandes hospitales, grandes tecnologías, pero nos estamos dando cuenta de que hay una gran cronicidad de las patologías, hay una pluripatología, polimedicación… y eso lo que requiere son cuidados enfermeros. Si empoderamos a las enfermeras con nuevas competencias para que hablemos en términos preventivos, en términos de poder desarrollar una mayor capacidad de salud de las personas, tendremos una población más sana en un futuro.

Hay dos términos muy importantes y que son complementarios, pero no pueden confundirse: autonomía e independencia. La autonomía profesional nos dota de unas competencias que nos permiten actuar por sí solos en determinados ambientes y en determinadas áreas. No de forma independiente, es decir, no sin tener en cuenta al equipo multidisciplinar, ya que tendremos que estar en coordinación con el equipo, pero es muy importante que dotemos de esa autonomía con una serie de competencias.

Y, por último, la gestión. Si aumentamos la capacidad de gestión y la competencia de gestión no se darán esos casos que hay ahora mismo donde están destituyendo a una enfermera que no tiene reconocida su competencia profesional en el área de gestión. Necesitamos que se nos den competencias para poder dirigir equipos de trabajo o incluso institutos de investigación y para estar en todos los ámbitos.