En 2024 se denunciaron un total de 2.525 agresiones a enfermeras en España, según los datos del Observatorio de Agresiones del Consejo General de Enfermería (CGE), lo que supone que cada día se producen siete agresiones a enfermeras y enfermeros en nuestro país. Sin embargo, para el Ministerio de Sanidad esa cifra alcanza las 4.417, lo que demuestra que es preciso mejorar la forma de registrar estos incidentes.
Por comunidades autónomas, la Comunidad Valenciana se sitúa entre las regiones que menos agresiones han notificado, con solo 15 incidentes denunciados en todo el año. Una cifra muy inferior a la registrada en otras autonomías como Andalucía (546), Baleares (380) o Castilla y León (359). Alicante, junto al resto de provincias de la Comunitat, aparece en los datos globales del territorio, sin cifras desglosadas.
En comparación con 2023, las agresiones notificadas a nivel nacional descendieron más de un 10% (de 2.840 a 2.525), aunque en territorios como Castilla y León o Aragón se detectaron incrementos significativos, debido a un mejor registro y un aumento de denuncias.
Tal y como ha señala Diego Ayuso, secretario general del CGE y director del Observatorio de Agresiones de la entidad, “los datos del observatorio provienen de lo que nos notifican los colegios provinciales de Enfermería, así como de algunas instituciones que a nivel autonómico también nos los hacen llegar. Por ello es precio un registro más abierto y transparente”. Desde el CGE insisten en que es necesario que tanto la sanidad pública como la privada notifiquen todos los incidentes, y que la información fluya entre los servicios de salud, el Ministerio de Sanidad y los colegios profesionales para poder diseñar medidas preventivas efectivas.
Florentino Pérez Raya, presidente del CGE, ha advertido de que esta baja cifra no refleja necesariamente una menor incidencia real: “Lo que no se registra no se conoce y, en consecuencia, no existe y no se puede luchar contra ello. Los datos nos vuelven a demostrar que hay una infra notificación de sucesos, especialmente de amenazas y violencia verbal, que al final quedan impunes. De ahí que el registro, la notificación y la denuncia ante todos los estamentos sean tan importantes: ante cualquier tipo de agresión no nos podemos quedar callados. Hay que tener tolerancia cero contra los agresores”.
Causas y consecuencias
En cada uno de los casos registrados por el Observatorio de Agresiones del CGE se analiza el contexto en el que se han producido. Así, “observamos que la causa subyacente sigue siendo el no estar conforme con la atención recibida, con los problemas de accesibilidad, las altas demoras y la presión asistenciales en servicios como las urgencias o la Atención Primaria”, detalla el director del Observatorio. “Todo ello se traduce en insatisfacción por parte de los ciudadanos y en una muestra tan incívica como es la agresión a un profesional”, subraya Ayuso.
Como destaca Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería, “las más de 350.000 enfermeras y enfermeros de España se enfrentan cada día a hacer su trabajo con una presión asistencial brutal debido al déficit crónico de profesionales que arrastra nuestro país. De hecho, hacen falta casi cien mil enfermeras para equipararnos a nuestros vecinos europeos”. Para Pérez Raya, “las enfermeras no somos responsables de los males del sistema, de las demoras en la atención, de la falta de recursos, de no poder atender sus expectativas. De hecho, en muchas ocasiones somos quienes también sufrimos todos esos problemas de nuestro sistema sanitario”, ha añadido.
El CGE recuerda que las agresiones no solo tienen consecuencias físicas o psicológicas en las enfermeras, sino que pueden derivar en bajas laborales y afectar gravemente al desempeño profesional. Por ello, mantienen su colaboración con Policía Nacional, Guardia Civil y el Ministerio de Sanidad, y ofrecen formación gratuita a las enfermeras para prevenir y actuar ante estos incidentes.
















