El Colegio de Enfermería de Alicante, a través de su Escuela de Liderazgo (ESLIDEN), coordinada por Mª del Remedio Yáñez Motos, ha celebrado un webinar titulado “¿Cómo avanzamos en la implementación de las enfermeras de práctica avanzada?”. El acto contó como ponente con Sònia Sevilla, adjunta a la Gerència de Cures Infermeres en el Servei Catalá de la Salut, a quien Jenny de la Torre Aboki, enfermera del Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante le realizó una entrevista en este ámbito. El webinar fue presentado por Mª del Remedio Yáñez Motos. Puedes ver el webinar en este enlace.

Las enfermeras de práctica avanzada, surgidas en Estados Unidos en la década de 1940, obtuvieron su reconocimiento laboral en 1965. Con más de 50 años de historia, su presencia se ha extendido a diversos países, incluyendo naciones de Europa Central y, más recientemente, Francia.

Desde la década de 1960, el concepto de enfermeras de práctica avanzada ha evolucionado, con el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) proporcionando definiciones en constante cambio. La última, en 2020, describe a estas enfermeras como especialistas generalistas o especializadas con formación adicional, al menos una maestría, y habilidades para la toma de decisiones complejas. Estas características están adaptadas al contexto de su acreditación para la práctica avanzada.

El CIE identifica dos perfiles principales: la enfermera clínica especialista y la enfermera de atención directa (Nurse Practitioner, en inglés). Ambos perfiles destacan la atención directa al paciente como una característica esencial de la práctica avanzada.

P: ¿Podemos enfatizar entonces que una enfermera de práctica avanzada es una enfermera de relación directa a los pacientes?

R: Las enfermeras de práctica avanzada desempeñan diversos roles, incluyendo colaboración interprofesional, educación, investigación, práctica basada en evidencia y liderazgo. Son consideradas agentes de cambio y contribuyen a mejorar la práctica clínica mediante la continua evaluación y mejora de sus prácticas específicas.

El CIE distingue dos opciones para las enfermeras de práctica avanzada: la sustitución de tareas, donde asumen actividades clínicas tradicionalmente realizadas por médicos u otras profesiones, y la ampliación de la práctica clínica al paciente. Este enfoque busca reducir las cargas de trabajo, mejorar el acceso a los servicios de salud y aportar una visión holística a la atención.

Es importante destacar que una enfermera de práctica avanzada debe realizar atención directa al paciente para ser considerada como tal. La experiencia en otras áreas no sustituye esta característica. Además, la atención directa al paciente no es suficiente por sí sola; se requieren otras responsabilidades interprofesionales, docentes e investigativas.

La implementación de enfermeras de práctica avanzada se adapta a las necesidades específicas de cada país, influida por el entorno sanitario y la regulación local. La diversidad de roles y la formación especializada permiten abordar distintas áreas de la atención sanitaria, desde el diagnóstico hasta el seguimiento de poblaciones específicas.

P: Dentro de la figura de la enfermera de práctica avanzada, ¿cuáles son los roles que más se han desarrollado?

R: Hay varios roles que se han desarrollado significativamente dentro de la figura de la enfermera de práctica avanzada. En España, aunque no contamos con una regulación específica para estas enfermeras, hemos observado el surgimiento de roles como gestoras de casos, enfermeras especializadas en diabetes, enfermeras de heridas, enfermeras referentes y enfermeras expertas. La adaptabilidad de las enfermeras a las necesidades de la población ha llevado al desarrollo de roles específicos en áreas como enfermedades crónicas, cuidados en salud mental y atención primaria. Estos roles han arrojado resultados positivos en proyectos y estudios.

P: ¿Cuál es la formación mínima necesaria para ser una enfermera de práctica avanzada?

R: Según la definición del CIE de 2020, se establece que las enfermeras de práctica avanzada deben contar con, al menos, una maestría. En los últimos 10 o 15 años, la enfermería en España ha experimentado una transformación significativa en el ámbito formativo. Ahora, tenemos acceso desde el grado hasta el máster, e incluso en algunos países se requiere un doctorado, que puede ser clínico o en ciencias enfermeras. Aunque las especialidades son específicas de nuestro contexto, la recomendación general en la mayoría de los países es contar con una formación a nivel de máster.

P: Has mencionado que la implementación de la figura de la enfermera de práctica avanzada varía en todo el mundo. ¿Qué estructuras o apoyos crees que son necesarios para consolidar esta figura en nuestro país?

R: Sí, es cierto que la implementación varía, y es crucial considerar las estructuras y apoyos necesarios para consolidar la figura de la enfermera de práctica avanzada. En España, debemos lidiar con desafíos como la falta de talento, la retención de enfermeras y las limitaciones presupuestarias. La clave está en que el gobierno apueste por las enfermeras de práctica avanzada, respaldando su papel en equipos multidisciplinarios y asegurando la supervisión clínica y el apoyo institucional necesario.

P: ¿Puedes hablarnos un poco más sobre la experiencia en otros países, y cómo ha contribuido a la consolidación de la enfermera de práctica avanzada?

R:  Mi experiencia en el Reino Unido, por ejemplo, revela que la consolidación de la enfermera de práctica avanzada implica una apuesta decidida por parte del gobierno. En el Reino Unido, se promovió la flexibilidad de los especialistas hospitalarios para atender a pacientes en la comunidad, liderando equipos multidisciplinarios. La colegiación específica y el apoyo institucional fueron fundamentales. En Francia, la regulación mediante una orden ministerial en 2019 muestra el compromiso estatal con la acreditación y equidad en la figura. Estos ejemplos indican que el respaldo gubernamental y la adaptación del sistema de salud son esenciales para consolidar la enfermera de práctica avanzada.

En conclusión del acto, Sònia Sevilla afirmó que «los roles avanzados existen en el entorno y requieren un impulso decidido por parte de la administración para ser reconocidos. También aportan un gran valor añadido que debemos regular, colocando al paciente en el centro de nuestro cuidado, lo cual es fundamental para nuestra profesión».